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LA CONQUISTA DE LOS SUEÑOS

Autor: Lic. Oscar Anzorena

“El sueño se hace a mano y sin permiso,
arando el porvenir con viejos bueyes”
Silvio Rodríguez

Somos los únicos responsables de nuestra existencia, de construirnos una vida que valga la pena ser vivida, de hacer realidad nuestra Visión Personal.  El concepto de Diseño y Construcción de Futuro conlleva la idea de hacernos responsables por el destino de nuestras vidas, por la construcción de nuestro futuro. Significa tomar fuertemente el timón de nuestra existencia y accionar en consecuencia.

Partimos del convencimiento de que el futuro no nos viene dado, sino que surge de una construcción cotidiana que sólo puede realizarse en el presente. Esta idea, de que debemos hacernos responsables de crear el mundo en el que queremos vivir, nos permite tener una actitud proactiva, vivir intensamente y disfrutar del tiempo que nos toca. La Visión se transforma en fuerza viviente cuando la gente actúa con la convicción de que puede modelar su futuro. Al decir de Stephen Covey, “La mejor manera de predecir el futuro es crearlo”.

Podemos mencionar el ejemplo de Tomás Edison, quien declaró como posible la visión de la existencia de la luz eléctrica y se comprometió con la creación de una fuerte de energía que mejorara la calidad de vida de las personas. A partir de su compromiso para construir esa realidad, que en ese momento sólo tenía existencia en su imaginación, para Edison no había ninguna posibilidad de no llevar a cabo su invento de la bombita eléctrica. Es conocida la historia de todos los intentos fallidos que tuvo que transitar y superar hasta lograr el objetivo propuesto. Cuando en un reportaje le preguntaron cómo hizo para mantener su perseverancia habiendo fracasado 138 veces, Edison respondió: “Yo nunca lo intenté ni fracasé. Tan solo a lo largo del proceso encontré 138 formas de no hacer la bombita eléctrica. La única posibilidad de que yo no lograra mi objetivo hubiera sido morirme antes de hacerlo realidad”.

Hay dos actitudes básicas en esto de cómo vivir la propia vida. Podemos encarnar la posición del actor o la del espectador. La actitud del actor es la de las personas que han decidido ser protagonistas de su propia existencia y que todos los días salen a escena y actúan en los distintos roles que deben realizar. Saben que a veces efectúan su actuación con eficacia y otras que no logran los resultados requeridos. Pero cuando esto sucede no le echan la culpa a nadie, se hacen cargo, aprenden y producen los cambios necesarios para alcanzar sus objetivos. Se hacen responsables de sus vidas y de sus destinos. No van a la deriva sin rumbo fijo, sino que son proactivos, generan acciones, se comprometen con sus proyectos y van superando obstáculos en su camino.

Frente a ellos están los espectadores, los que miran, comentan y critican.  Los que no se asumen como protagonistas de su propia historia. Puede ser que les haya tocado un lugar privilegiado y observen la función desde la primera fila, o que no hayan sido afortunados y estén ubicados en el último asiento, pero lo que tienen en común es que transcurren mirando la obra de otros. No ven la propia responsabilidad por lo que les pasa o por lo que no logran que les pase. Son expertos en buscar excusas, explicaciones y pretextos que les permitan justificarse por lo acontecido. Generalmente se sienten frustrados, estancados y sin capacidad para modificar su situación. Su acción más efectiva es la queja por la vida que “les tocó vivir”.

Lo que distingue a esta forma de posicionarse en el mundo, es que las personas que la asumen no se ven como responsables de su propia vida. Piensan que la felicidad es una bendición y no una conquista. Suponen que el futuro se puede esperar o prever, pero nunca construir. Están convencidos que los sueños son una ilusión para evadir la realidad y no una meta para lograr con creatividad y esfuerzo.

Lo esencial de la idea de Diseño y Construcción de Futuro es asumir la posición de actor y artífice de nuestra existencia, con la capacidad para decidir libremente qué queremos hacer y cómo queremos vivir. Concebirnos como seres activos, creativos e inventores de nuestro destino. Convertir nuestra pasión y nuestros sueños más profundos en el sentido de nuestras vidas, trabajando y disfrutando mientras los convertimos en realidad.

Esta actitud, esta forma de concebir la relación del hombre con el mundo, trasciende el dominio de lo personal y adquiere una profunda proyección social. Son los científicos, los artistas, los emprendedores, los líderes sociales y todas las personas que han pensado y vivido de esta manera, los que han impulsado y producido los cambios y transformaciones que le han permitido avanzar a la humanidad.  Personas que han puesto en tela de juicio estándares y convenciones comúnmente aceptados y se han permitido explorar nuevas posibilidades para superar esas situaciones. Han asumido que las cosas de la vida  son mutables y mejorables. Se han sentido legitimados para transformar, para mejorar, para crear algo nuevo y de esta forma han marcado su diferencia en el mundo.

El principio básico de esta manera de encarar la vida, parte de la convicción de que el futuro no está predeterminado, sino que es el producto de nuestra creación y nuestra construcción cotidiana. Implica romper con la actitud de resignación y aceptación pasiva de que no existen posibilidades de cambio para uno mismo o para el entorno que nos rodea. Presupone cuestionar la creencia de que ser “razonable” conlleva la actitud de soportar las circunstancias que están dadas, sin tomar la iniciativa ni la responsabilidad de transformarla. Al respecto George Bernard Shaw sostiene que: “Las personas siempre culpan a las circunstancias de lo que son. Yo no creo en las circunstancias. La gente que avanza en este mundo es la que persigue y busca las circunstancias que desea y, si no las encuentra, las crea.

Joseph Jaworski[1], creador del Forum Americano para el Liderazgo, afirma: “Si los individuos y las organizaciones operan desde la orientación generativa, desde la posibilidad más que desde la resignación, podemos crear el futuro en el que viviremos en lugar de limitarnos a reaccionar ante él cuando llegue… El liderazgo tiene que ver con crear, día a día, un dominio en el que nosotros y los que nos rodean profundicemos constantemente en nuestra comprensión de la realidad y seamos capaces de participar en la formación del futuro.  Este es, por lo tanto, terreno profundo del liderazgo: una escucha colectiva a lo que quiere emerger en el mundo y después tener el coraje necesario para hacer lo que haga falta”.

Esta actitud de responsabilidad, de hacernos cargo de nosotros mismos, de la vida que queremos vivir y del mundo que deseamos construir, esta manera de accionar basada en el compromiso, que denominamos Diseño y Construcción de Futuro, constituye uno de los pilares de la Maestría Personal y el liderazgo. Ambos adquieren su sentido al crear nuevos contextos, conformar el futuro, realizar los sueños, que al decir del filósofo Martín Buber: “quieren ser hechos realidad… con espíritu y acción humana”.


[1] Jaworski Joseph, “Sincronicidad”, Paidós, Barcelona, 1999

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